en COVID-19, Notas técnicas

Introducción: El papel de los edificios

Los brotes epidémicos constituyen una amenaza que no puede ignorarse para la salud y el bienestar de todas las personas, además con implicaciones muy importantes para la sociedad y la economía. Debido a esta amenaza, es muy importante desarrollar capacidades en el parque edificatorio para responder a las emergencias de salud pública.

En este documento se desarrollan recomendaciones aplicables a los momentos en los que la pandemia se encuentra activa, pero también recomendaciones preventivas que pueden minimizar los efectos de una posible epidemia cuando esta se encuentra en fase incipiente o incluso episodios que habitualmente pasan inadvertidos por su escasa gravedad como las épocas de incremento de gripes, catarros o resfriados comunes, que afortunadamente no producen efectos graves pero si ligeros incrementos de absentismo y malestar en las personas.

La gestión del riesgo de las emergencias de salud pública tiene muchas implicaciones que abarcan a las administraciones públicas y a la sociedad en general. Este documento se centra exclusivamente en el posible papel que pueden jugar los edificios, ya que, como centro de concentración de personas pueden ejercer una incidencia importante en la transmisión de enfermedades infecciosas.

La reentrada a los edificios será gradual y durante algún tiempo será muy importante mantener todas las precauciones posibles para evitar rebrotes. Algunas personas seguirán siendo posibles portadores del virus, pero asintomáticos por lo que podrán seguir haciendo vida normal, pero infectando potencialmente a otras personas. Las medidas recomendadas en este documento pueden ayudar a minimizar los riesgos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Proceso infectivo

 

El conocimiento del proceso infectivo es muy importante a la hora de definir pautas de
actuación para el control de epidemias.

Cada agente biológico infeccioso se transmite de forma diferente según sus características, la transmisión puede ser por contacto directo, por vía aérea (cercana o lejana) o de ambas formas. En el caso del coronavirus, según el CDC (Centro de Control de Enfermedades de EEUU) la vía más probable es la vía aérea a través de las gotículas de Pflügge (de 10 a 100µm) las más grandes y a distancias cortas, aun no se ha probado que puedan transmitirse por los aerosoles más pequeños los núcleos goticulares de Wells (<5µm), aunque dado que este es un mecanismo probado para otros coronavirus (SARS-CoV 1) la prudencia indica que se debe considerar muy probable este mecanismo, si bien, siempre entendiendo que con una incidencia mucho menos significativa.

Algunas fuentes, incluso indican que tampoco está totalmente probada científicamente la transmisión por contacto de superficies contaminadas a personas, aunque también la prudencia hace que se tomen todas las medidas posibles (guantes, limpieza de manos, limpieza y desinfección de superficies, etc.).

Por tanto, aun atendiendo a las peculiaridades del agente biológico de que se trate, el esquema general del proceso de infección es el que se representa a continuación:

 

 

La estrategia que se debe emplear es romper la cadena de transmisión en todos los puntos en que sea posible con medidas como:

 

 

En este documento se desarrollan exclusivamente las dos últimas que están relacionadas con los edificios.

 

Ventilación y condiciones termohigrométricas

 

En relación con el virus SARS-CoV-2 es importante tener en consideración la posible capacidad infectiva de personas asintomáticas.

No obstante, hay que recordar que este fenómeno no es exclusivo de este virus, muchas personas, en situación de normalidad sienten a menudo molestias ligeras que, por su propio estado no les obliga a quedarse en casa y que pueden por tanto ser transportadores de agentes infecciosos; esto ocurre en épocas de gripe, resfriados o catarros. Afortunadamente estos casos son mucho más leves que SARS-CoV-2.

Asumiendo por tanto que algunas personas pueden ser focos generadores de agentes infectivos, debemos resaltar la importancia de la ventilación como medio efectivo de control.

La renovacion del aire tendrá poco efecto sobre las gotículas infectadas más grandes (>10 micras) ya que se depositan rápidamente, y deberán controlarse con la higiene de superficies, pero sí que será efectiva frente a las más pequeñas (5 micras) que pueden permaneces horas en suspensión en los ambientes cerrados.

En relación con el modo de funcionamiento de los sistemas, en momentos de alto riesgo de contagio como serán los próximos meses, por el subyacente de rebrotes, deben adoptarse las siguientes recomendaciones:

 

Sistemas de ventilación

 

  • Maximizar la cantidad de aire exterior que los sistemas de ventilación sean capaces de aportar. Contemplar la posibilidad de establecer aforos limitados si los sistemas no son capaces de ofrecer una tasa de ventilación suficientemente elevada.

 

  • Trabajar con unidades de tratamiento de aire al 100% de aire exterior siempre que sea posible.

 

  • El RITE para IDA 2 recomienda 12,5 l/s-persona de aire exterior. En la medida de lo posible valorar la posibilidad de acercarse a los requisitos exigibles para edificios que requieren IDA 1, es decir 20 l/s-persona, calidad de aire hospitalaria, diseñada para minimizar el riesgo de infecciones.

 

  • Si el sistema está limitado en cuanto a capacidad de refrigeración/calefacción, es preferible sacrificar ligeramente el confort térmico y mantener al máximo la ventilación.

 

  • Si las condiciones térmicas lo permiten y calidad del aire exterior es satisfactoria se puede aportar aire por ventilación natural a través de las ventanas.

 

  • Mantener horarios de ventilación más extendidos de lo normal previo a la hora de apertura de la mañana, no obstante, no es preciso extender más allá de 2 horas, tiempo suficiente para renovar más de 4 a 5 veces al aire interior.

 

  • También es importante mantener la ventilación en funcionamiento al menos 1 hora después del cierre del edificio, para retirar el máximo de contaminantes generados por los ocupantes, que pueden quedar en suspensión horas y finalmente contaminar las superficies.

 

  • Instalar sistemas de monitorización en continuo de la calidad del aire interior puede ayudar a confirmar que las tasas de ventilación son adecuadas en todo momento.

 

  • Confirmar que las descargas de las extracciones de los sistemas (tanto generales como aseos u otros) se encuentran alejadas de las tomas de aire exterior.

 

  • Mantener la extracción de los aseos en funcionamiento 24 horas/7 días para controlar posibles infecciones vía oral-fecal.

 

  • Mantener la humedad relativa entre 40 y 60%. La humedad ambiental tiene un triple efecto sobre las infecciones respiratorias (grafico de Sterling):

1.La baja humedad del aire (<30%) provoca el resecamiento de las vías respiratorias haciéndolas más vulnerables a las infecciones.

2.Los virus son más estables en condiciones de humedad extremas (muy altas o muy bajas – en concreto SARS CoV-2 es más estable con humedades por debajo del 20%).

3.El ambiente seco favorece la rápida creación de núcleos de gotas al secar las gotículas dejando los sólidos en suspensión con capacidad infectiva por más tiempo.

 

Sistemas de recuperación de calor y unidades fan coil

 

Los recuperadores de rueda entálpica deben pararse para evitar posibles recontaminaciones del aire de entrada con el aire de extracción. Los recuperadores de flujos cruzados, son de muy bajo riesgo, hay una posibilidad de remota de reentrada por posibles fugas de aire, pero no es relevante.Los recuperadores de doble batería son seguros y pueden usarse sin limitaciones.

 

Las unidades fan coil recirculan el aire interior constantemente y por tanto como cualquier otra superficie se pueden contaminar y mantener en su interior virus ambientales. No obstante, dada la naturaleza de los virus no podrán proliferar y por tanto las unidades FCU no serán elementos amplificadores.

 

Mantener estos sistemas apagados no será una opción válida en los meses de más calor, por tanto, se recomienda maximizar la higiene, realizar una limpieza y desinfección periódica (semanal).

 

Opcionalmente se puede optar por instalar lámparas UV en su interior irradiando las baterías. Servirá como protección microbiana en general.

 

 

Filtración y purificación del aire

 

Los sistemas de filtración que se instalan normalmente en los edificios tienen capacidades de retención limitadas, aunque en absoluto desdeñables, para las partículas denominadas ultrafinas, tamaños del orden de nanómetros, como es el caso del virus SARS-CoV-2, que en concreto según el New England Journal of Medicine, oscila entre los 60 y 140 nanómetros, es decir, dado que una micra equivale a 1.000 nanómetros correspondería a un promedio de 0,1 micras.

Un filtro de clase F9 es capaz de retener entre un 70 y un 80% de las partículas de 0,1 micras y un filtro de clase F7 entre un 50 y un 60% (ver gráfico 1 que representa un resultado típico de un ensayo de eficiencia de ese tipo de filtros). Es decir, los filtros pueden tener un efecto considerable en la reducción de la carga vírica ambiental, incluso en el improbable caso de que el virus se encontrase como una partícula aislada.

Normalmente las emisiones humanas se producen dentro de una gota de fluido corporal (saliva, flemas, mucosidades, etc.) y por tanto van agrupadas en gotas o conglomerados de partículas que suelen tener tamaños más grandes, lo cual incrementa la capacidad de eliminación de dichos organismos mediante filtros.

GRÁFICO 1

 

 

En el gráfico 2 se observa una distribución de tamaños de partículas potencialmente capaces de mantenerse en suspensión generadas por tos de una persona, las más grandes (>10 micras) como se ha indicado antes, se depositan rápidamente.

Si dicha nube de partículas pasase a través de un filtro de clase F9 la masa cubierta por el sombreado quedaría retenida en el medio filtrante, por tanto, reiteramos que no se debe despreciar el impacto positivo de la filtración como medio de retirada del virus del ambiente interior.

La mayor dificultad, de hecho, es conseguir transportar las partículas desde el ambiente hasta los filtros. La mejor forma es mediante unidades locales de purificación de aire, sean fijas o portátiles. Especialmente dado el hecho, de que en situaciones de riesgo la recomendación es no recircular el aire a través de las UTAS centralizadas.

 

GRÁFICO 2

 

 

 

En el gráfico 3 se observa la relación de volumen (o de forma equivalente masa) que aportan las partículas. Lógicamente, aunque en número las partículas finas sean más numerosas la carga viral infectiva se concentra en las partículas más grandes, razón por la cual se tiende a considerar la infección persona a persona a corta distancia (<1-1,5 m) la vía más común para este virus. Incluso por encima de la vía indirecta superficie contaminada-persona y por supuesto la de aerosoles de pequeño tamaño (><5 micras).><1-1,5m) la vía más común para este virus. Incluso por encima de la vía indirecta superficie contaminada-persona y por supuesto la de aerosoles de pequeño tamaño (<5 micras).

Sobre esta base, las recomendaciones aplicables en cuanto al uso de sistemas de filtración y purificación del aire son las siguientes. Las recomendaciones se plantean como un conjunto de opciones posibles, no se considera necesario adoptar todas ellas, sino seleccionar el conjunto que se adecue a las características de cada edificio.

 

GRÁFICO 3

 

 

Sistemas de filtración y purificación del aire

 

  • Resaltar que los filtros solo ayudan a eliminar las partículas más pequeñas (<5 micras) que se mantienen en suspensión y los núcleos de gotas que resultan de la desecación de las gotas emitidas.
  • Instalar filtros de clase F9 o equivalente, para minimizar la carga microbiana en el aire de impulsion, sea exterior o recirculado. (Referencia: The use of highly efficient particle filtration in centralized ventilation systems reduces the airborne load of infectious particles. Azimi and Stephens 2013).
  • Si el sistema no es capaz de admitir filtros convencionales de clase F9 debido a la perdida de carga utilizar filtros de polarización activa (equivalentes a filtros electrostáticos, pero con media filtrante desechable) que tienen perdidas de carga equivalentes a filtros de menor categoría, pero retenciones del orden de filtros de clase F8 o F9.
  • Instalar sistemas de radiación UV junto a las baterías, esto provocará la inactivación de virus y otros microorganismos a su paso por las unidades y evitará la formación de biocapas entre las aletas de las baterías.
  • Instalar sistemas de fotocatálisis, que incorporan radiación UV y además aportan grupos oxidrilo capaces de mantener una desinfección residual en la corriente de aire.
  • Considerar la posibilidad de aplicar recubrimientos antimicrobianos en las superficies interiores de las UTAs.
  • Instalar unidades de filtración y purificación de aire locales, sean fijos o portátiles de apoyo puntual. Estas unidades deben disponer preferentemente filtros de clase HEPA, y es recomendable que incorporen lámparas UV o incluso fotocatálisis.
  • Seleccionar las unidades de purificación de apoyo con capacidad para tratar un caudal de aire suficiente para conseguir un número significativo de movimientos/hora del aire interior.
  • Higiene de UTAS y conductos. Como medida de prevención general se recomienda asegurar que las unidades se encuentras limpias y desinfectadas en el momento de la reocupación del edificio.
  • Aun no siendo una medida especifica relacionada con COVD-19 los conductos deben cumplir con los requisitos de la norma UNE 100012, tal como especifica el RITE.
  • Como medida de precaución general se recomienda instalar nuevos filtros en el momento de reocupación del edificio.

 

 

Auditoría del sistema de climatización

 

Se debe llevar a cabo una auditoría general del sistema de climatización que incluya los siguientes aspectos:

  • Determinar el grado de renovación de aire disponible y la ocupación real del edificio para asegurar la ventilación con tasas cercanas al grado hospitalario IDA 1 = 20 l/s-p.
  • Asegurar el correcto estado general de filtros. Limpios y correctamente instalados.
  • Asegurar el correcto estado higiénico de unidades de tratamiento de aire y redes de conductos. Limpias y desinfectadas.
  • Verificar la correcta ubicación de las tomas de aire exterior. Alejadas de extractores u otros focos contaminantes.

 

Mantenimiento e higiene

 

Para evitar la posible transmisión de la enfermedad desde las superficies contaminadas hacia las personas que las tocan, es preciso establecer protocolos muy exhaustivos de limpieza y desinfección.

Es importante considerar que este proceso deberá ser continuo durante los meses de reinicio de la actividad ya que es imprevisible conocer la cantidad de posibles personas infectadas asintomáticas residuales que pudieran permanecer durante algún tiempo. Las operaciones de limpieza deben ser validadas mediante auditorias específicas, para confirmar la eficacia de estas.

 

 

Técnicas de limpieza y desinfección

 

Limpieza anual directa

 

Debe, ser la base del PLAN DE LIMPIEZA Y DESINFECCIÓN. Previamente debe llevarse a cabo un DIAGNOSTICO Y EVALUACIÓN de superficies de alto contacto y en base a los resultados establecer TÉCNICAS Y PERIODICIDADES, incluso varias veces al día en algunos casos.

Aplicación directa de un desinfectante especifico en todas las superficies accesibles por pulverización o mediante un paño impregnado con desinfectante. Debe realizarse este tipo de limpieza en las superficies de alto contacto, como, por ejemplo:

 

Indirecta por nebulación

 

Aplicación indirecta, especialmente útil para desinfectar las superficies de más difícil acceso. Este tipo de desinfección se realiza mediante técnicas de nebulización en frío (aerosolización) que garantice una correcta distribución del producto desinfectante.

Las gotas del desinfectante aerosolizado, de tamaños aproximados entre 10 y 50 micras se depositan rápidamente sobre todas las superficies, destruyendo los microorganismos (virus, bacterias y hongos) por contacto directo e impregnación.

 

Auditoría de limpieza y desinfección

 

Hay diferentes técnicas que permiten confirmar la eficacia de los trabajos de limpieza y desinfección que pueden resultar tan críticos a la hora de controlar las infecciones.

 

 

 

Recomendación sobre biocidas

 

Los productos biocidas que se empleen deben estar registrados en el Ministerio de Sanidad como desinfectantes con efecto viricida (código 90).

 

https://www.mscbs.gob.es/ciudadanos/productos.do?tipo=plaguicidas

 

Principales biocidas aplicables:
  • Hipoclorito sódico con concentración 1.000 ppm (0,1%) en aseos. Con concentración 500 ppm (0,05%) .
  • Alcoholes (etanol, propanol) con concentración 70% recomendado para equipamiento electrónico.
  • Peróxido de hidrógeno al 0,5% .
  • Amonios cuaternarios en concentración variable según producto. Seguir recomendaciones del fabricante.

 

 

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