en Notas técnicas

Desde hace años el paradigma de la ventilación y climatización está cambiando, de ser un simple sistema de control del confort térmico, está mutando en un auténtico elemento de protección de nuestra salud, capaz de controlar la transmisión de enfermedades respiratorias y evitar o al menos minimizar otros contaminantes tanto biológicos como químicos, que pueden tener efectos adversos sobre las personas. Con el fin de la obligatoriedad de las mascarillas, los edificios pueden constituir una muy valiosa defensa frente a contaminantes exteriores e interiores
y también pueden ejercer de elemento limitante en situaciones de pandemia.

De acuerdo con el Real Decreto 286/2022 de 19 de Abril, en el entorno laboral no es preciso el uso

 generalizado de mascarillas.

El pasado miércoles 20 de Abril se publicó en el BOE el Real Decreto 286/2022, de 19 de Abril, por el que se modifica la obligatoriedad del uso de mascarillas durante la situación de crisis sanitaria ocasionada por la COVID-19. En dicho texto legislativo se elimina la obligatoriedad generalizada del uso

de mascarillas en espacios cerrados, quedando su uso obligatorio restringido a ciertos espacios
como los sanitarios o los centros de transporte. De acuerdo con el Real Decreto, en el entorno laboral no es preciso el uso generalizado de mascarillas. No obstante, deja en manos de los responsables en materia de prevención de riesgos laborales la potestad para determinar las medidas preventivas adecuadas que deban implantarse en los centros de trabajo, incluido el posible uso de mascarillas. La decisión dependerá de la evaluación de riesgos del puesto de trabajo. La evaluación del riesgo de transmisión de COVID,
como sabemos actualmente se basa en diversos factores

Sin cuarentenas y sin mascarillas, «va a circular muchísimo más el virusy de una manera muy descontrolada, porque no se van a hacer análisis, por lo que vamos a tardar muchísimo en saber cuánto está circulando»

La viróloga del CSIC ha advertido, además, de que la correcta ventilación y el control de la calidad del aire son, en este momento, mucho más importantes que la mascarilla en interiores para combatir el Covid-19, por lo que ha instado a «limpiar muy bien el aire» tanto en centros de trabajo como en lugares de ocio o comercios. De cara al futuro y a la necesidad de disponer de edificios resilientes, capaces de controlar las condiciones ambientales, la propia Dra. Del Val, anticipa que «no se puede pensar en una próxima pandemia causada por algo que se transmita por el agua ni por los alimentos, porque sería una local, sin embargo, nos puede volver otra por el aire». El
aire es la clave para el mantenimiento de espacios saludables.

La contaminación ambiental pone en riesgo nuestra salud

La contaminación ambiental es un problema de salud de primer orden a nivel mundial, al cual se ha sumado la problemática asociada a la pandemia, ambos aspectos convergen cuando hablamos de calidad ambiental interior, primero porque la exposición al aire interior corresponde al 80- 90% de la exposición general al aire ambiente y en el caso de la pandemia porque se ha demostrado que por cada contagio en exteriores se producen 20 en espacios cerrados.

The Lancet: Pollution and health: a progress update, 17 de Mayo de 2022

Los siguientes datos publicados por The Lancet, son ilustrativos respecto al impacto sobre la salud de la contaminación ambiental. Se observa que la contaminación ambiental es responsable de 9 millones de muertes anuales, por encima incluso del humo de tabaco y superando con creces las muertes por otras enfermedades y también las producidas por el coronavirus (3,5 millones en 2021) que tan
graves medidas a obligado a tomar.

La forma de trabajar está cambiando

Por otra parte, el trabajo en las oficinas está cambiando, con el teletrabajo, la tendencia es a disponer de puestos no asignados e incrementar el número de personas que ocupen un mismo espacio aprovechando el uso secuencial de este.
Pero, desde el punto de vista de transmisión de enfermedades infecciosas esto implica que se diversifican los contactos, habrá más variedad de personas con las que interaccionar, y eso puede tener un efecto potenciador de las transmisiones.

Conclusión

En los espacios cerrados, es preciso protegerse del impacto negativo de la mala calidad del aire exterior y además de la posible transmisión de enfermedades infecciosas, ya no solo el COVID, sino gripes, catarros y otras. Desde hace años el paradigma de la ventilación y climatización está cambiando, de ser un simple sistema de control del confort térmico, está mutando en un auténtico elemento de protección de nuestra salud, capaz de controlar la transmisión de enfermedades respiratorias y evitar o al menos minimizar otros contaminantes tanto biológicos como químicos, que pueden tener efectos adversos sobre las personas. Los edificios pueden constituir una muy valiosa defensa frente a contaminantes exteriores e interiores y también pueden ejercer de elemento limitante en situaciones de pandemia. Para ello es necesario que tengan unas instalaciones de calidad (ventilación / filtración) bien ejecutadas y mantenidas.
En ese mantenimiento es esencial que exista un esquema que nos permita asegurar que todos los elementos que componen dichos sistemas: control, las unidades de tratamiento y transporte del aire, los sistemas de filtración y purificación de aire, así como los demás componentes funcionan correctamente. Siguiendo con la mentalidad preventiva, dicho esquema debe, a su vez, identificar problemas o carencias y planificar la ejecución de las posibles mejoras que pudieran ponerse de manifiesto durante la evaluación de riesgo.
La seguridad y salud de las personas depende de ello.

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